cine/crítica

Un día perfecto… para limpiar un pozo


Un día perfecto

Un día perfecto

Sin agua la gente muere. Bien necesario para la humanidad y para absolutamente todo. No somos nada sin agua. Un muerto en un pozo en proceso de descomposición, un grupo de cooperantes que intenta sacarlo de allí para desinfectar el pozo y una cuerda que se rompe en pleno proceso de extracción. En algún rincón de los Balcanes, en pleno conflicto bélico, el drama se construye a través de un poco y el riesgo de perderlo.

Cooperantes en busca de cuerda

Cooperantes en busca de cuerda

Así se estructura Un día perfecto, la nueva película de Fernando León de Aranoa (Barrio, Los lunes al sol). El director se traslada al año 1995 para internarse en un lugar en guerra. Una guerra que está a punto de finalizar y en la que algunos se aprovechan de la debilidad de los más pobres para sacar provecho de ello, en este caso, del agua.

La historia podía proponerse de varias maneras y el madrileño lo ha llevado principalmente a la comedia. No te vas a reír a carcajadas, es una comedia contenida, que continuamente intenta destensar el ambiente que viven los cooperantes dentro de la situación en que se encuentran. La búsqueda de la cuerda es ese hilo conductor  que nos va a mostrar mucho más de lo que parece.

La cinta no puede quedarse en un simple análisis superficial pues vamos a comprobar una vez sopesada la obra que hay mucho más de lo que se ve. La relación entre los cascos azules y los cooperantes. La imposibilidad de movimiento por parte de unos para poder hacer bien su trabajo, perjudicados por normas absurdas que vienen “de arriba”. La crudeza de una guerra que, sepultada bajo los chistes del personaje de Tim Robbins, no podemos evitar tener presente.

Mambrú y Nikola... Uno busca cuerda, el otro un balón

Mambrú y Nikola… Uno busca cuerda, el otro un balón

A todo esto se une un trabajo actoral de lo más interesante, al ya nombrado Robbins, sumamos el de Benicio Del Toro, Olga Kurylenko y Mélanie Thierry. Acompañados de Fedja Stukan, Sergi López y el pequeño y desconocido Eldar Residovic. Todos componen un grupo muy sólido en conjunto del que se aprovecha toda la obra.

Dentro de los puntos negativos de la obra, a parte del de poder trivializar el conflicto entre tanta broma y no saber muy bien si estamos viendo un drama social o una comedia, aunque la mezcla no resulta mala, es la errónea utilización de la banda sonora en diversas ocasiones. Con música que suena en momentos que no encajan demasiado bien.

Interesante película para desgranar cuidadosamente, confusa en su intención, entretenida para reir y pasar un buen rato, curiosa para pensar en ella después. La decisión de verla, como todo, es vuestra.

 

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