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Callejeros viajeros


on the road

Los caminos no siempre unen. Este podría ser perfectamente el lema de película tal y como hace IMDB. “On the Road”, la última película de Walter Salles, muy conocido en España por “Diarios de Motocicleta”, basada en el libro de Jack Keruoac, nos traslada a un ambiente tan parecido a ésta, el hecho de que no se encuentre Gael García Bernal es el que nos acerca a la realidad.

Esta road movie nos lleva por todo Estados Unidos, cuatro años después de la II Guerra Mundial, sin ningún rastro de ésta en su sociedad ni en los ambientes que frecuentan los protagonistas. La trama se centra sobre un joven escritor, Sal, que junto con su amigo Dean, y las distintas mujeres y algún que otro hombre que le acompañan en una aventura por las carreteras norteamericanas, subsistiendo, robando, bebiendo y fumando marihuana de forma casi incontrolable.

Sal es un chico de buena familia, que anhela ver mundo, y busca conocer a gente lo más variopinta posible para sus novelas. Dean  sin embargo es un joven alocado, con su padre viviendo en la calle, adicto a todo lo que se puede ser adicto, y como los yonkis, hace de todo para cubrir sus necesidades. En este mundo de locura también están las mujeres con las que sacia sus deseos más carnales. Estas mujeres son las que desea Sal, sin ningún tipo de atractivo más allá del intelectual, del que no se sabe aprovechar y acaba recogiendo los desechos de su amigo.

On The Road

Los dos protagonistas en una parada de su viaje

El personaje de Sal, es interpretado por Sam Riley, actor principalmente de tv-movies a excepción de “Control”. Su papel lo desempeña de forma correcta, no desentona, por su inexpresiva cara de segundón. Quién sí marca  y desarrolla perfectamente su personaje es Garret Hedlund, conocido por “Tron” y por el joven Patroclo de “Troya”. Él interpreta bien el desfase de su personaje, el vivir sin rumbo, saca todo el egoísmo de Dean y cumple con creces, está sin duda bien dirigido por Salles. Sin embargo las mujeres de la película están más flojas sin lugar a dudas. Ni la crepuscular Kirsten Stewart, ni Kirsten Dunst hacen creíbles sus personajes. Se ve claramente como Stewart busca quitarse el estigma de actriz adolescente, pero se ve que con varios desnudos no le da para cumplir su objetivo. Su palidez y su inexpresión la hacen ser recordada más por su saga en vez de lo que aporta a la película. Y por último están los cameos, que sin duda son el gran acierto de la película, Viggo Mortensen, Amy Adams y sobretodo Steve Buscemi, hacen que la película llegue a picos que de por sí sola no llega, la calidad de sus interpretaciones y el impacto de éstas aportan calidad al filme.

Y la pregunta de este post es: ¿cuándo Walter Salles dirigirá de una vez un programa de Callejeros por el mundo? Esto debido a que sus películas parecen una muestra de los lugares que en un viaje normal el espectador no conocerá.

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