crítica

Amor y Letras, para amantes de lo “ñoño”


¿Te ha dejado la novia/o?, ¿tienes un cubo de helado de chocolate en la nevera? o ¿tu pareja no va al cine desde el empacho empalagoso de Titanic? pues atento/a esta puede ser tu película.

A simple vista, la sinopsis de Amor y Letras podría parecer una película ideal para todos esos aquellos que una vez soñaron con cepillarse a la abuelita antes que a Caperucita, pero nada más lejos de la realidad, el largometraje es una cabalgata de ñoñería edulcorada y perfumada con un Josh Radnor que trágicamente no puede despegarse de la personalidad interpretativa de “Ted Mosby”.

Josh Radnor y la hermana de las gemelas Olsen paseando por el Campus

Josh Radnor y la hermana de las gemelas Olsen paseando por el Campus

En este segundo largometraje (bastante más pobre que su antecesora para nuestro gusto) explota “la morriña e idealismo de la etapa universitaria, pero sin llegar a hacer hincapié en escenarios a los que estamos acostumbrados: juegos en la cafetería, drogas, alcohol y que demonios…ni siquiera un poco de sexo recatado. a lo largo del film tan solo verán un pentagrama de romanticismo empalagoso que roza de surrealismo y peca de no ser ni tan siquiera natural u honesto. Su director y guionista ha preferido servirnos la vida de Jesse, un treintañero fracasado (Josh Radnor) que vuelve de visita a su vieja universidad para reencontrarse con su mentor (Richard Jenkins) donde conocerá a una buena y aplicada estudiante (la dulce e increíblemente tierna Elizabeth Olsen).

Sin embargo no todo ha sido un fracaso para Amor y Letras, el largometraje consigue reivindicar el deseo por la lectura, los clásicos y el amor por la cultura e incluso se atreve a reírse, sin ofender, a sagas como Crepúsculo. De modo que al menos la apuesta melancólica por conectar con los sentimientos de “los lectores” y que sea un llamado a la lectura parece funcionar, algo que hoy en día (tristemente) no está de moda y mucho menos en nuestro país, en donde la Música y el cine tributan con un 10% de IVA y los libros con un 4%, uno de los más bajo de la UE, aunque ya en países como Irlanda e Inglaterra la compra de este tipo de productos está exenta de IVA.

El (deleznable) poster del film

El (deleznable) poster del film

Quizás lo que más llama la atención de esta película sea su fuerza “indie” en la fotografía o los filtros de la imagen pero que en su guión sin embargo deja hambriento al espectador. Se embarca en un viaje descolorido de amor prometedor, como los que se vivían en cada estreno de los trabajos de Woody Allen (recalco el verbo en pasado) Pero tras sumergirnos en el nudo de la historia, resulta previsible y poco recomendable. Los personajes son como hojas de papel en blanco, no tienen un rol definido, exceptuando en algunos momentos el propio protagonista. Quizás lo mejor sea, para sorpresa de todos Zac Efron y Allison Janney que dan un toque de humor al desperdicio de nuestro dinero.

En definitiva, la sentencia final es que alguien debería haberle dicho a Josh, nos encanta tu serie, pero deja las pajas mentales. Tú película es una ñoñería más, plagada de los clichés de Hollywood o incluso peor porque ni tan siquiera expone escenas de pasión desenfrenada. Los chicos buenos ya no venden y sino me creen no se pierdan “Spring Breakers”, el nuevo vástago de las “niñas de Disney” que dentro de poco criticaremos también.

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