reportaje

Dos en la cartelera y un montón de spoilers: Mafia sin cine negro


Muy buenas tengan ustedes detractores de la ley seca, amantes de esas películas que comienzan diciendo: Érase una vez en América… No os descubriremos pues a vosotros, fans de “Dick Tracy“, ni al resto, nada sí afirmamos que meterse con la mafia, aunque sea de forma accidental, no es cosa buena, ya que la “cosa nostra” no es cosa de risa.

Siete Psicópatas

Siete Psicópatas

Aún así, y sin contar con el maduro patriarca de los Bridges o el terapeuta de De Niro este pasado fin de semana ha llegado a la cartelera, tras estar escondido en brujas, lo último de aquel que se enfrentó a uno que de “el hampa” no es que sepa poco. Utilicemos, oportunistas nosotros, esta última cinta como el 50% de un billete que nos permita subir a un tren cargado de cabezas de caballo y naranjas teñidas de negro cine, dirección Vancouver, e igual con parada en Lisboa, que en sus vagones de cola es capaz de mezclar la negación del color, léase: el negro, con la comedia, como ya saben, y el suspense, como ya sabrán. La primera ya está ¿claro? quienes la ponen ¿Cómo iban a imaginar que un guión sería tan parecido a una mafiosa vida real? ¿Inocentes? El suspense por su parte lo traerán, revisando también un guión, esta vez anterior, aquella que supo hacer frente a una rubia psicópata, digamos enamoradiza, y a aquel otro que ya tenía experiencia en el tema por haberse enfrentado, por dos veces, a un imperio de drogas de francesa conexión.

Conexiones inconexas, En Europa las patatas de los fast food pueden llevar mayonesa según los contrariados buscadores de maletines luminosos, malos malísimos ellos, de lo que se pude deducir que a veces sabores clásicos viran a nuevos sabores añadiendo romance, amor verdadero, toques de wasabi, una visita de cortesía, chicas seductoras, terceras generaciones o milagros de remake, entre muchas otras opciones que sirven para crear las versiones b, sin Morricone o Rota en los acordes, de esas historias que encumbraron a ángeles de sucísimas caras o padrinos. Estos últimos, en ningún caso, con la cara de ese búfalo cariñoso que también fue lobo, porque entonces estaríamos hablando de una familia bien distinta.

Películas distintas con gángsters, sí, pero no sólo con ellos en el trayecto, es lo que contiene el cóctel, sin Cruise o con él, de hoy. Me marcho, es tan difícil escribir cuando crees que te apuntan a la cabeza… y mira que les he dicho que no iba a hablar de ninguno de los   suyos, al menos directamente, pues es de lo que se trataba. ¡Vale señores! tratémonos como caballeros… igual un poquito sí que lo hemos hecho.

Programa Doble: Mafia sin cine negro: “7 Psicópatas”  y “Testigo Accidental – Versión 1990“.

C.

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